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MUNICIPAL / Jornadas de puertas abiertas

4.000 leoneses han visitado la rehabilitación del Conde Luna

Será la nueva sede de la Universidad de Washington a partir de enero

Unos turistas en la puerta de acceso del reformado edificio. PEIO GARCÍA / ICAL

S. Gallo / Ical / León
Recién finalizada la rehabilitación del Palacio del Conde Luna, más de 4.000 leoneses han podido comprobar su nuevo aspecto gracias a las jornadas de puertas abiertas organizadas por el Ayuntamiento de León.
El Palacio se construyó a principios del siglo XIV y llegó a convertirse en el centro de la actividad política de la ciudad de León Propiedad de la familia de los Quiñones tuvo, con el paso del tiempo, diferentes usos.
Ya en el siglo XX se cree que llegó a ser incluso casa de acogida o almacén de frutas; recién finalizada su rehabilitación, el Palacio reclama de nuevo su protagonismo en la ciudad, algo que ya está recuperando desde su apertura, hace apenas 20 días.
Durante estos días, más de 4.000 personas han pasado ya por las instalaciones del Palacio, dentro de las jornadas de puertas abiertas organizadas por el Ayuntamiento de León para permitir a los ciudadanos conocer el nuevo aspecto interior del edificio.
Las visitas tendrán lugar hasta el próximo 10 de enero, fecha hasta la que los grupos de visita están prácticamente completos, desbordando cualquier previsión realizada anteriormente.
A partir del próximo mes de enero, el Palacio del Conde Luna, entre otros usos, se convertirá en la sede de la Universidad de Washington en León. Al mismo tiempo, se continúa a la espera de poder fijar una fecha con algún miembro de la Casa Real para proceder, de manera oficial, a la inauguración del edificio ya rehabilitado.
El Palacio se sitúa en el barrio de Palat del Rey de la capital leonesa, que fue el centro político de la ciudad durante la Plena y la Baja Edad Media. En el siglo XI se construyó la basílica de San Isidoro, lo que atrajo el centro de todas las miradas, también las del mundo de la política.
Pero ya en el siglo XIV se incidió de nuevo en que el eje político se situara en el Barrio Húmedo porque el rey Enrique II de Trastámara levantó allí su palacio. Se cree que por esta razón don Pedro Suárez de Quiñones y su hijo don Diego Fernández de Quiñones deciden edificar este Palacio.
La restauración comenzó en el año 2004, y desde entonces la inversión para estos trabajos alcanzó los 5,5 millones de euros. Esta rehabilitación se refiere tan sólo a la mitad meridional del Palacio, ya que el resto no se pudo restaurar por ser en la actualidad viviendas privadas y locales comerciales.
El Palacio del Conde Luna recibe ahora al visitante con una fachada totalmente renovada, una fachada gótica de finales del siglo XIV y principios del siglo XV dividida en dos niveles. En el piso inferior, donde se aprecia un vano inscrito en un arco apuntado, la restauración incidió tan sólo en algunas partes, de manera que ahora el visitante puede comprobar la diferencia y darse cuenta de que se trata de una restauración, y no los restos originales; en ella se distinguen también tres escudos, el central corresponde a la familia de los Quiñones y los dos laterales a las familias de los Toledo.
La piedra de la fachada es piedra caliza de la cantera de Boñar, la misma que se empleó para la construcción de la Catedral de León. Si se observa de frente la fachada del edificio, a la izquierda se pueden comprobar los restos del proceso de ampliación que se llevó a cabo en el siglo XVI y del que sólo se conserva esa torre renacentista, proyectada por Claudio Fernández de Quiñones, que viajó en numerosas ocasiones a Italia y que, buen conocedor del arte de la región de la Toscana, decidió traerlo a España con esas mismas técnicas, muy diferentes a las que se estaban aplicando en ese momento. Un ejemplo de ello es el típico almohadillado inverso.
El proyecto de ampliación incluía otra torre gemela, que no se conserva en la actualidad, aunque de la que sí se mantienen los cimientos, situados bajo un local comercial en la misma plaza. En la torre que aún se conserva también pueden observarse los escudos de los Quiñones y también de los Cortés, ya que el hijo de don Claudio emparentó con María Cortés, hija del famoso conquistador de México. Fue en esta fase de construcción de la torre cuando empezó a llegar dinero procedente de América para las obras de esta parte del edificio.

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